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¿Qué es pensar en grande?

Por Jairo Cieza, miembro de la Comisión de Programa

Hemos sido testigos de uno de los variopintos arrebatos del Presidente García cuando nos dice a todos los peruanos que nos seamos reaccionarios, perros del hortelano, antisistema, resentidos, acomplejados, retrogradas, arcaicos; que hay que pensar en GRANDE, que no debemos ser apocados y porqué no podemos pensar en ser sede de las Olimpiadas en los próximos años, como cualquier país que se respete, que tenga la autoestima suficiente y boyante (como nuestra macroeconomía) . Es que aquellos críticos de tan singular propuesta son, seguramente, unos fracasados que nunca se atrevieron, uno temerosos, dubitativos y abúlicos que no tienen el espíritu emprendedor del Presidente. Quiero plantear otra interpretació n que difiera de la colorida interpretació n presidencial, y para esto efectivamente como ciudadano de este país debo hacerme la misma pregunta que el Presidente recoge como afirmación, ¿Qué es pensar en GRANDE?

Mi argumentación no es original pues se afianzó luego de haber leído la entrevista efectuada al maestro Julio Cotler (“El Comercio, pág. A2, Dom. 1 de junio de 2008) en la que textualmente el investigador del IEP (Instituto de Estudios Peruanos) señala:” Cuando García habla de que hay que pensar en grande, porqué no piensa en grande para la educación y la salud?”. El profesor Cotler da en el clavo, pone el dedo en la llaga, es preciso y contundente. García hace acrobacia pseudo motivadora, pretende insuflar de ánimos grandielocuentes al auditorio, con aspiraciones gigantescas e imposibles, quiere dar la impresión de ser el propulsor del progreso y las ambiciones que nos lleven a ser la potencia de América, líder en expansión mundial y desarrollo acelerado. Sin embargo, creo que busca generar una falacia para reforzar su desmedida tendencia a lo absoluto a lo incontestable, al pensamiento único, por más absurdo que este pueda ser. Busca opacar al contrario, hacerlo sentir como un ratón y el es el Condor que mira todo desde lo alto (como lo dice Jorge Bruce en su artículo “De Cóndores y ratones” “Perú 21”, junio, 2008). Esta política de generar mega ánimos y por otro lado acentuar la intolerancia con la voz diferente, consigue el efecto inverso. En lugar de unificar con el aliento dispersa con el agravio. Es decir todo lo contrario a lo que sanamente se debió haber planteado un Estadista con su país.

Considero que pensar en grande (ya no se necesitan las mayúsculas) es afrontar con decisión política los problemas concretos, palpables, evidentes que no permitirán que nuestros compatriotas avancen o se desarrollen a pesar de las cifras en azul, a pesar de haber obtenido el certificado o record de inversión, a pesar de no existir inflación, a pesar del aumento en la recaudación, a pesar de la estabilidad de la moneda, a pesar de muchos “a pesar”.

Lo que se tiene que asimilar por parte de quienes dirigen los destinos del país es que sin Educación Pública de calidad, sin un Sistema de Salud que garantice el respeto a la dignidad de la persona, sin Políticas de Seguridad eficientes y coordinadas, sin una participación decidida del Estado en la reforma de la Administració n de Justicia; no existirá ninguna garantía para el desarrollo de nuestro país y estaremos condenados a una concentración de la riqueza en sectores minoritarios, cuando las mayorías seguirán considerándose excluidas y marginadas, porqué carecen de los instrumentos que permitan su movilidad social. Sin una Educación Pública Universitaria de calidad, ¿Cómo competir en un mercado laboral con egresados de Universidades privadas de mejor calidad?; sin un sistema de Salud Pública eficiente ¿Cómo evitar que ante una enfermedad una persona pobre quede frustrada en su proyecto de vida? Un Estado debe preocuparse por los más débiles. ¿Podemos afirmar esto ahora, cuando vemos que los problemas presentados crudamente en el Informe Defensorial 102 sobre internados en Establecimientos para enfermos mentales siguen incólumes e irresueltos? . Sin políticas de seguridad adecuadas y con una dirección conocedora del sector y despolitizada ¿Podremos asegurar la protección de la población ante el avance inmisericorde de la delincuencia, incluido el narcotráfico? ; sin una Administració n de Justicia reformada y que resuelva con celeridad y eficiencia los problemas entre los justiciables, ¿Podremos garantizar las exigencias de Justicia y la Seguridad Jurídica que el país y las inversiones requieren?.

Creo que en la respuesta a estas preguntas está el pensar en grande, aquí está la responsabilidad de un Estadista, de un guía de la nación y su destino histórico. La perspectiva de la intolerancia y la megalomanía vacía nos lleva a la confrontación, a las polarizaciones de las que sacan provecho los expertos en la “agudización de las contradicciones”, es decir todo lo contrario al desarrollo y la unión de los peruanos.

Última modificación 30-06-2008 15:45

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