¿Impacta un Buen Gobierno en la ciudadanía?
Por Fernando Silva Abanto, asesor del Gobierno Regional de Cajamarca
Las recientes conclusiones de la CADE 2009 no hacen sino reiterar un tema recurrente en nuestro país como es la necesaria ejecución de la reforma del Estado, antecedida por otro tema sustancial como es la mejora de la educación.
Esta priorización ha provocado la irritación presidencial, quién no solo clausuró este evento sino también ha criticado a los grandes empresarios por no haber invertido los montos proyectados para el presente ano, incluso la ministra de producción ha respaldado esta crítica enfatizando que las ”grandes empresas deben aprender de las mypes que sì invierten”.
Es importante que el empresariado peruano haya identificado los ejes para impulsar el desarrollo del país y su preocupación por la implementación de estos, en especial por el principal eje de la presente gestión que es la reforma del estado y del sistema político. Una reforma de estado puede dotarnos de un buen gobierno? Cuál es el impacto social de esta reforma? Por que el presente gobierno no ha emprendido esta solicitud? Por ahora solo nos limitaremos a responder la primera interrogante.
De acuerdo a indicadores sobre
gestión pública del Banco Mundial, éstos señalan que un buen gobierno, producto
de reformas institucionales, incrementa en tres veces el ingreso per cápita en
una década. ¿Este frío dato tiene implicancias para el conjunto de la sociedad?
Tomando como referencia los ingresos per cápita de Cajamarca y Lima, el efecto
de una reforma publica incrementaría de 216 a 650 nuevos soles
en Cajamarca y el de Lima de 698 a 2094
nuevos soles.
¿Cuánta trascendencia tiene este dato en nuestra sociedad? Implica una menor carga laboral para trabajadores de menor productividad (12 a 14 horas), lo que supone mayor tiempo en el hogar, oportunidades para fortalecer la familia, poner atención a la calidad educativa y participar en ella. Asimismo, generaría impactos muy positivos pero poco valorados como: cuidado del desarrollo socio emocional de los niños y niñas, prevención de enfermedades y promoción de la salud, entre otras.
En la parte productiva, los productores informales pueden participar en “charlas” o programas de entrenamiento que los hagan reflexionar sobre la forma como ofrecen sus servicios o se orienten hacia oportunidades donde optimicen sus energías, en el marco de la legalidad. Este proceso se acelerará en la medida que el sistema educativo responda a una estrategia de desarrollo y a los ejes priorizados en un plan de desarrollo.
El servidor público con ingresos mensuales
menores a 1,000 nuevos soles, bajo un sistema meritocrático, incrementará
su auto estima y podrá concentrar sus
energías en brindar servicios de calidad, porque se involucra
en la esencia del estado y renueva su vocación de servicio.
La mayor disponibilidad de tiempo para la familia e incremento de la
productividad en el ámbito estatal desarrollarán capacidades estratégicas,
especialmente en el sector público para ejercer fundamentalmente su rol
promotor. Aproximadamente el 4% del PBI corresponde a la inversión pública y cuatro
veces o más corresponde a la inversión privada, en ese sentido, el rol del
sector público es generar condiciones al sector privado para que ejerza su
creatividad e innovación en bienes y servicios para la ciudadanía. Recordemos también que el 98.6% de las
empresas, a nivel nacional, son micro y pequeñas empresas y en su mayoría estas
MYPES son de subsistencia.
Adicionalmente, la mediana y gran empresa, tendrá desincentivos para evadir o dejar de eludir porque tendrá la certeza que sus impuestos serán adecuadamente aplicados y la corrupción se minimizará.
Finalmente, ¿que impide que se inicie una reforma de estado? ¿Si es parte del principal eje gubernamental, los empresarios la reclaman y tienden a conducirse bajo el principio de responsabilidad social y muchos gobiernos regionales vienen esforzándose por reformar su estructura organizacional y darle un sentido estratégico a sus inversiones?
Si bien la presente crisis internacional puede haber pospuesto esta decisión, sin embargo, se debe reconocer la existencia de voluntades convergentes para marchar hacia una reforma; en tal sentido, debe primar el diálogo y la concertación para un proceso donde existe abundante evidencia para afirmar que luego de un proceso de reforma de estado se contará con ciudadanos y ciudadanas con capacidad prospectiva y de gestión de una economía del conocimiento.
No debemos esperar el próximo ciclo político.